Foralidad y autobobierno

PROGRAMA ELECTORAL PARA LAS
ELECCIONES AUTONÓMICAS VASCAS DEL 2016

Presentación

La Comunidad Autónoma Vasca, pese a estar bien posicionada entre las distintas comunidades de España, tiene serios problemas estructurales que hacen que su posición en el conjunto vaya perdiendo enteros.

Las oportunidades que nos brinda el Estatuto de Autonomía no han sido bien gestionadas. Un dato lo revela con toda claridad: el País Vasco ha pasado de representar el 7’53% de la economía española a representar tan solo un 6’07%. Hay muchos otros datos que se orientan en ese mismo sentido descendente y que se explican, entre otras razones, por un proceso demográfico que reduce las oportunidades de desarrollo económico de la sociedad vasca al mismo tiempo que aumentan los costes sociales de un modelo que resulta manifiestamente deficitario y que se revela con claridad cuando se estudia el déficit de las pensiones en el País Vasco, que llegan ya a los 2.400 millones de euros anuales.

En el nacionalismo gobernante seguimos oyendo el discurso de la autocomplacencia, mientras muchas variables nos indican que las cosas no se están haciendo bien. Para algunos, ser la Comunidad Autónoma que más gasta en Sanidad puede ser un motivo de satisfacción, pero cuando un informe de la OCDE señala que pese a ser la más cara, la salud de los vascos ocupa la sexta posición entre las autonomías españolas, detrás de otras como La Rioja o Castilla y León, la conclusión es que algo se está haciendo mal.

Se puede quedar uno satisfecho diciendo que Euskadi es la Comunidad Autónoma que más gasta en Educación; pero si el informe europeo PISA dice que nos vamos al puesto número siete en calidad educativa en España, se deduce que el presupuesto no lo es todo en materia educativa y que hay cosas que se pueden hacer mejor.

A lo largo de este programa electoral se pretende analizar la verdadera situación de la Economía, la Sanidad, los Servicios Sociales, las Infraestructuras, la Cultura, la Educación y cuantas materias son competencia del Gobierno Vasco. Expresa objetivamente una situación que precisa de una gestión distinta para lograr la posición que por capacidades le corresponde en el contexto español.

Una gestión que, como ha venido diciendo el Partido Popular vasco desde hace muchos años, requiere de un enfoque sin la carga ideológica que se ha imprimido a la administración vasca desde el establecimiento de la Autonomía. Es indudable que detrás de las cifras que revelan una mala administración de las oportunidades que brinda en Estatuto de Gernika se encuentra la obsesión por la construcción nacional vasca. Tanto el PNV como los socios que le han apoyado en el gobierno han dado una prioridad a este objetivo ideológico que ha lastrado las oportunidades de nuestra Comunidad Autónoma hasta el delicado punto en el que nos encontramos. El más optimista de los análisis advierte de la arriesgada posición del País Vasco si no se produce un giro que priorice la búsqueda de la competitividad por encima del objetivo identitario que el nacionalismo vasco ha venido destacando sobre los criterios objetivos de la calidad en la administración.

Pero si una buena gestión de los recursos públicos indica que debe de darse un giro en la administración pública, hay razones añadidas que deben orientarnos en ese sentido. Una sociedad moderna debe de basarse en la libertad del ciudadano. Una sociedad abierta a un mundo comunicado y en constante cambio debe de basarse en claves de progreso y de superación de diferencias en lugar de procurar la segmentación cultural, económica y social.

No es extraño que, tras décadas de gobierno nacionalista, sean los jóvenes vascos los que más tarde se emancipan de toda España y opten por buscar oportunidades fuera de nuestra comunidad en un número que supera los 15.000 emigrados al año. Por el contrario, el País Vasco ha dejado de ser un lugar atractivo para que profesionales de otros lugares busquen un lugar para desarrollarse personal y laboralmente.

Hoy, gran parte de la inmigración que viene al País Vasco lo hace por el interés de unas ayudas sociales que han hecho de Euskadi un lugar cómodo para garantizarse unas rentas básicas más allá de las posibilidades de empleo. La prueba del efecto llamada del sistema social vasco se refleja en el hecho de que siendo una Comunidad Autónoma entre las que tienen una más baja tasa de desempleo, los inmigrantes arrojan cifras de paro muy superiores a las que personas de las mismas características tienen en otras partes de España.

En las páginas siguientes se analiza esta situación al mismo tiempo que se ofrecen las soluciones que están teniendo éxito en Europa y en otras partes de España. Soluciones basadas en la experiencia de los modelos económicos y políticos que tienen probada su eficacia en sociedades modernas.

El Partido Popular vasco representa la ideología política que no solo es mayoritaria en el conjunto de España sino también en los países más desarrollados de Europa y del mundo en un momento en el que el populismo y los fenómenos de izquierda representan un riesgo para la estabilidad económica y política de sociedades desarrolladas como la nuestra.

Por ello, este programa electoral es una descripción de la alternativa existente no sólo al modelo nacionalista cuya permanencia en el poder arroja ya muestras evidentes de agotamiento sino también a las ofertas que desde la izquierda siguen obsesionadas con modelos que ya han mostrado con claridad su rotundo fracaso allá donde se han aplicado.

Lo hacemos con la convicción de que es posible una administración que piense en resolver los problemas del ciudadano por encima de diseñar un modelo nacionalista de ciudadano. Euskadi cuenta con capacidad humana, profesional y económica para recuperar el liderazgo que ha perdido durante las últimas décadas. Dispone de condiciones y herramientas de autogobierno que no solo permiten sino que exigen una buena administración para dar resultados óptimos y ganar de nuevo la posición que ha tenido en el conjunto de España.

Este programa es también sensible al problema de convivencia que padece el País Vasco después de la acción terrorista de una banda que ha actuado durante más de cuatro décadas. ETA asesinó, amenazó y chantajeó con el objetivo de dividir a la sociedad y estigmatizar a una parte de ella. Desde el Partido Popular, del mismo modo que defendimos la prevalencia de la ley sobre quienes querían doblegar a la sociedad, vamos a defender un modelo de convivencia que no tiene ninguna deuda con quienes la han socavado.

Los ciudadanos vascos podrán encontrar en el Partido Popular la fuerza política que, lejos de sentirse presionada o influida por quienes participaron por acción o por omisión con la banda terrorista, se siente obligada con quienes la padecieron, con quienes arriesgaron su vida y con aquella sociedad que no se dejó influir ni amedrentar por quienes querían mermar nuestra libertad.

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